Medidores de CO2 y ventilación, cómo funcionan y cómo ayudan para evitar contagios por Covid

Medidor de CO2

Medidor de CO2

Desde que existe evidencia científica de que el SARS-CoV-2, virus responsable de la pandemia de COVID-19 que está asolando el mundo en estos momentos, puede transmitirse por aerosoles, la ventilación de los espacios interiores ha adquirido una importancia capital. Pero ¿cómo saber que ha llegado el momento de llevarla a cabo? Sin duda, los medidores de dióxido de carbono (CO2) son las herramientas más útiles en este sentido. Aquí vamos a ver qué son, cómo funcionan y para qué sirven.

¿Qué es un medidor de CO2?

Es un dispositivo electrónico que, gracias a una serie de sensores, es capaz de detectar la cantidad de dióxido de carbono presente en el aire. Es cierto que para la prevención de la COVID-19 se usa en espacios cerrados, pero también es útil al aire libre con otros fines.

La presencia de CO2 dentro de un espacio interior puede determinar rápidamente la necesidad o no de ventilar la estancia. El motivo es sencillo. Las personas y los seres vivos en general inhalamos oxígeno y exhalamos dióxido de carbono. Por tanto, dentro de un espacio cerrado, la elevada presencia de este gas significa que hay una alta actividad humana en el interior.

El problema es que ya sabemos que el SARS-CoV-2 tiene la cualidad de propagarse a través del aire. Es decir, puede sobrevivir dentro de partículas que se encuentran en suspensión en el ambiente y que son expulsadas por los contagiadas por el mero hecho de hablar o respirar.

Las mascarillas se han revelado como muy eficaces a la hora de prevenir la transmisión de este virus respiratorio a través de las gotículas de saliva que expulsamos a través de la boca y la nariz. Sin embargo, no retienen todo el aire que exhalamos ni filtran la totalidad del que inhalamos, por lo que no son eficaces para prevenir el contagio de la COVID-19 por aerosoles.

¿Cómo funciona un medidor de CO2?

Como dijimos antes, el medidor de dióxido de carbono cuenta en su interior con una serie de sensores capaces de detectar las partículas de CO2 presentes en el aire. Generalmente, lo hace utilizando la unidad ‘partes por millón’ (ppm). Al detectarlas, las muestra rápidamente a través de una pantalla incorporada en su estructura.

En general, el medidor de CO2 es un dispositivo electrónico fácil de usar. Lo más complejo suele ser llevar a cabo la calibración. Sin embargo, los fabricantes ofrecen instrucciones muy claras al respecto de cada modelo. El precio de estos aparatos suele rondar entre los 30 € y los 100 €, aunque hay modelos más sofisticados que llegan a los 300 €.

Valores que indican la necesidad de ventilar el espacio interior

Al aire libre, los valores de CO2 presentes en el ambiente suelen rondar las 400 ppm. Es una cifra que puede parecer elevada pero que, en gran medida, se debe a la presencia de vehículos de combustión interna circulando por las calles. La medición puede diferir mucho si se realiza en el centro de una gran ciudad como Madrid o si se efectúa en mitad de la naturaleza. En este último caso, los valores pueden estar por debajo de las 200 ppm.

Sin embargo, en interiores, la presencia de CO2 en el ambiente suele ser muy superior. La razón es que la mera presencia humana ya supone la emisión de grandes cantidades de este gas mediante la exhalación del oxígeno respirado. En zonas cerradas, se considera que:

  • Por debajo de 500 ppm. La calidad del aire es excelente y el riesgo de contagio de COVID-19 por aerosoles es mínimo.
  • Entre 500 ppm y 700 ppm. Los niveles de CO2 en el aire son aceptables.
  • Entre 700 ppm y 800 ppm. En este caso, el volumen de CO2 empieza a ser alto y lo más recomendable es realizar la ventilación del espacio lo antes posible.
  • Por encima de 800 ppm. La ventilación de la zona cerrada es obligatoria e inmediata. El riesgo de contagio es extremadamente alto.

¿Cómo se usa un medidor de CO2?

Generalmente, una vez realizada la calibración, es suficiente con encender el dispositivo, pulsar el botón de ‘Iniciar’ y esperar unos segundos a que la pantalla muestre la cantidad de CO2 presente en el ambiente en partes por millón. Sin embargo, una sola muestra no puede ser suficiente para determinar la necesidad de ventilación o no.

El motivo es de sentido común. El CO2 no se acumula dentro de un espacio interior en todas las zonas por igual. De hecho, si tomamos como ejemplo un aula dentro de un colegio, no tardaremos en darnos cuenta de que la parte central tiene una acumulación menor que las más cercanas a las esquinas.

Por ello, antes de determinar la necesidad de ventilar, se aconseja realizar entre 4 y 6 mediciones dentro de un mismo espacio cerrado.

¿Cómo realizar la ventilación del espacio interior?

Hay varias alternativas para renovar el aire una vez que el medidor de CO2 ha revelado la necesidad de ventilar. La primera de ellas es, evidentemente, abrir las ventanas y las puertas. Esto garantiza la entrada de aire exterior y la salida del acumulado en el interior. Es curioso que este sea el método más sencillo y, a la vez, más eficaz.

Sin embargo, no siempre es posible llevarlo a cabo. Solo hay que pensar en el frío que hace en las ciudades del norte de España y en la necesidad imperante de utilizar sistemas de calefacción en ellas. En ese caso, abrir las ventanas supondría un derroche de energía muy alto y la imposibilidad de usar esos espacios interiores.

Ese es el motivo por el que, en los protocolos de ventilación para frenar el contagio de la COVID-19 por aerosoles, se prevé también el uso de sistemas de ventilación forzada y de purificación de aire mediante filtros. Si tienen la potencia adecuada, pueden ser tan eficientes como abrir las ventanas y las puertas.

En definitiva, los medidores de CO2 son herramientas indispensables para prevenir el contagio de COVID-19 por aerosoles. Una herramienta eficaz, barata y fácil de usar capaz de indicar con precisión el momento preciso en el que hay que ventilar cualquier espacio interior.

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